alzheimer precoz

Cómo el Alzheimer precoz cambió mi vida

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Mi madre tenía 61 años cuando le diagnosticaron Alzheimer precoz. Yo por aquel entonces estaba a punto de cumplir los 30 y me encontraba en un momento profesional y personal muy bueno. Ella empezó a tener pequeños episodios de desorientación, pérdidas de memoria, cambios drásticos en su estado de ánimo… Al principio lo atribuimos al estrés y la ansiedad. Mi padre había fallecido hacía 15 meses de un cáncer de pulmón y en la última etapa de su vida mi madre se entregó en cuerpo y alma a su cuidado. Desde entonces no había vuelto a ser la misma. Estaba decaída, triste, no tenía ilusión por nada (salvo por el nacimiento de mi primer hijo hacía 8 meses) y parecía haber perdido agilidad en sus movimientos que, para ser honestos, no dimos demasiada importancia.

Evaluación médica

Cuando empezamos a darnos cuenta de que esos despistes y la actitud apesadumbrada de mi madre no eran tan normales como pensábamos, acudimos al médico. Y aquí vino el golpe de realidad. Tras semanas de pruebas, el 25 de noviembre de hace 2 años nos informaron del diagnóstico: mi madre sufría un Alzheimer precoz o de inicio temprano, como prefiriéramos llamarlo. “¿Y eso qué quiere decir, doctor?”, fue mi primera pregunta. Yo había escuchado muchas veces que la demencia y el Alzheimer eran enfermedades que afectaban a un porcentaje de la población mayor. ¡Pero mi madre todavía era muy joven! Aunque hubiese perdido a mi padre, tenía muchos años de vida por delante… ¿Qué implicaba su diagnóstico? El médico fue claro: “necesita cuidados especiales y, según pase el tiempo, su dependencia aumentará”.

Necesidades especiales del Alzheimer precoz

Por aquel entonces mi hermano pequeño estaba estudiando un posgrado fuera de nuestra ciudad, así que yo era la única persona que podía hacerse cargo de mi madre. Pero ¿cómo? El trabajo me absorbía (estaba en mitad de un proyecto que podría impulsar mi carrera) y mi familia me ocupaba el 100% de mi tiempo libre (sobre todo mi hijo, que cada vez estaba más grande…). Necesitaba ayuda, lo tuvo claro desde el principio. ¿Pero ayuda de quién?

Adaptación de la vivienda

Por recomendación del personal sanitario que diagnosticó el Alzheimer precoz a mi madre y que desde entonces hace seguimiento de su caso, decidimos adaptar su vivienda a las nuevas necesidades. Para ello, no dudamos en contar con un equipo de profesionales que nos garantizase el bienestar de mi madre. Llevarla a una residencia era mi última opción. Todavía era una mujer muy joven y bajo ningún concepto quería que se sintiese abandonada ni que el ambiente de una residencia perjudicase su evolución. Así que solo quedaba una alternativa: adaptar su vivienda al deterioro cognitivo que sufriría progresivamente en los próximos años.

Decidimos hacerlo desde el principio, pues no sabíamos cómo se iba a desarrollar la enfermedad en su caso. Y para asegurar un servicio profesional y de la mejor calidad para mi madre, contamos con el equipo de Adapta tu Casa. Nos lo había recomendado un amigo de mis padres que contactó con ellos para adquirir productos de apoyo e instalarlos en la casa de su padre de 89 años. Cómo son las cosas, un ser querido de mi familia, de la misma generación que mi madre, tuvo que buscar este servicio para su padre anciano. Yo, con 30 años recién cumplidos, tuve que hacerlo para mi madre de tan solo 61.

Adapta tu Casa

Como decía, elegimos al equipo de Adapta tu Casa por la recomendación del amigo de mis padres, pero, sobre todo, por la profesionalidad que nos transmitieron desde el primer contacto que tuvimos con ellos. El punto del que partieron, y que no se me había ocurrido, fue la solicitud del grado de dependencia. Una decisión muy acertada puesto que todas las ayudas a las que posteriormente comprobé que teníamos derecho parten de la concesión de ese grado de dependencia y de minusvalía otorgados.

Una vez tuvimos esto en cuenta, nos ayudaron a gestionar los trámites de la solicitud de ayudas económicas. También nos plantearon la necesidad de adaptar la vivienda desde un punto de vista muy funcional. Tuvieron como prioridad eliminar elementos de riesgo y barreras arquitectónicas innecesarias. Y, además, acomodar la distribución de los elementos con indicadores para ayudar a mi madre a recordar con mayor facilidad.

Profesionalidad y confianza

Aparte, me gustaría destacar su implicación en nuestro caso con un trato personal exquisito. Especialmente la ayuda que nos aportó Javier, el Terapeuta Ocupacional de Adapta tu Casa, que estuvo con nosotros en todo momento. Gracias a él y al resto del equipo, pudimos adaptar la casa de mi madre a sus nuevas necesidades.

Así, y desde entonces, ella puede permanecer en su adorado hogar, acompañada de personal de atención sanitaria que contratamos. Para ella, seguir en su entorno ha sido clave a la hora de afrontar la enfermedad desde otra perspectiva. El Alzheimer precoz cambió nuestras vidas hace casi 2 años, pero cada día luchamos contra él para asegurar el bienestar de mi madre. Adapta tu Casa, ¡gracias por hacerlo posible!

 

N.F.L.