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La detección de necesidades especiales en los mayores

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Con el estilo de vida actual, cada vez es más frecuente que nos vemos abocados a tomar medidas de forma urgente referentes al bienestar de nuestros mayores y familiares dependientes. Esto se debe en gran parte a que la detección de los síntomas del envejecimiento y de las necesidades especiales es tardía. Y a que muchas de las medidas que podríamos haber tomado para paliar los efectos del envejecimiento ya no son de utilidad. Con una detección precoz de estos signos de dependencia, empresas como Adapta tu Casa pueden abrirte un abanico de posibilidades para mejorar la calidad de vida de tus mayores.

Con el envejecimiento, el organismo sufre cambios tanto físicos como psicológicos o funcionales. Estos pueden afectar en mayor medida a la persona y provocar un deterioro significativo en su calidad de vida. Es en ese momento en el que surgen necesidades especiales por parte de los mayores. Un incremento de la dependencia que es imprescindible detectar a tiempo para establecer la atención, los cuidados y la vigilancia requeridos. ¡Sigue leyendo para saber más!

¿Cuándo hacen falta necesidades especiales?

En cuanto vemos que nuestros mayores no son capaces de completar su rutina con éxito, debemos activar las alarmas. Las enfermedades en los ancianos pasan inadvertidas en muchos casos, lo que puede provocar un diagnóstico tardío y un tratamiento ineficaz. Lo primero que debemos tener claro es que ningún síntoma debe atribuirse desde el principio a un envejecimiento habitual. Es necesario realizar una evaluación y un análisis clínico para descartar posibles patologías externas. Además, es importante saber que las personas mayores se muestran en muchas ocasiones reacias a informar sobre su deterioro. Así que, si detectamos síntomas de envejecimiento o disparadores de necesidades especiales, como la pérdida de memoria, el primer paso es acudir a profesionales sanitarios.

Tipos de envejecimiento

Una de las primeras dificultades a las que se enfrenta una persona mayor con necesidades especiales o sus familiares es la detección de los síntomas del envejecimiento. Para entenderlo, primero debemos diferenciar entre el envejecimiento normal, el patológico y el activo.

Envejecimiento normal

Se produce dentro de un proceso biológico habitual, consecuencia de la edad y, aunque se da en toda la edad adulta, muestra sus verdaderos efectos en personas con edad más avanzada. Entre los cambios que se experimentan en esta vejez normal, encontramos un descenso de las capacidades cognitivas y sensoriales o un deterioro del sistema inmunitario, pero son cambios intrínsecos e inevitables, en cualquier caso.

Envejecimiento patológico

Este segundo tipo de envejecimiento va más allá del primario e incluye cambios que se producen por factores a nivel conductual o ambiental. Es decir, que no se refiere únicamente al proceso biológico de envejecimiento natural y, por tanto, puede ser prevenido y evitado. En este aspecto influye el estado de salud de la persona y el estilo de vida que haya llevado hasta el momento. Una enfermedad o discapacidad puede acelerar la vejez y sus consecuencias. El sedentarismo, el tabaco, la mala alimentación o la contaminación afectan en gran medida al deterioro de la persona y al surgimiento de necesidades especiales.

envejecimiento patologico

Envejecimiento activo

Por su parte, este tipo de envejecimiento es el que se produce en las mejores condiciones. La persona goza de buena salud y reduce su probabilidad de enfermar. Por eso, su rendimiento físico, cognitivo o funcional es mucho más alto que en el resto de los casos. Sin duda, esta sería la vejez deseable y podemos lograrla manteniendo hábitos de vida saludables y evitando cualquier factor de riesgo. Así disfrutaremos con plenitud de la última etapa de nuestra vida. En nuestros próximos artículos os dejaremos algunos consejos para lograr un correcto envejecimiento activo y cubrir las necesidades especiales de los mayores. ¡Estad muy atentos! Volvemos pronto.